
(fotografía: intentando poner cara de velocidad, pero me sale la de siempre)
Sí. Por mucho que tengamos emociones o sentimientos, da igual lo que nos esté ocurriendo en el momento pero los animales no mutamos nuestro rostro, ni siquiera se puede localizar en nuestra mirada el pánico, la alegría (a mí se me nota en el rabo siempre), la tristeza... todas esas cosas para las que los humanos tenéis los músculos faciales adaptados. Así es. Por eso interpreto con palabras el intento de cara de velocidad de la fotografía.
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Al tema: El ingenio humano ha conseguido a lo largo de su historia una serie de hitos, entre los que se encuentra sin ninguna duda la invención de los medios de transporte, que surgen después de siglos de caminatas agotadoras sin sentido y ante la pregunta cómo puedo conseguir llegar antes a ese sitio de mierda que está lejos de cojones. Y, lo más importante, cómo puedo hacerlo sin cansarme.
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Después de montar animales grandes y domables, inventar esa cosa que es la rueda, transformar el vapor en movimiento y más tarde una serie de recursos altamente contaminantes en energía que se aplica por tierra, mar, aire y vacío estelar, el hombre ha conseguido aplicar un concepto de la ley de la relatividad general a su día a día, que básicamente, tal y como está la cosa, se refleja en: depende del coche que tengas llegas antes (elemento que, en ocasiones, por lo que he podido observar, es un buen sustituto de la salud o el miembro genital a la hora de conseguir pareja, algo bastante contrario al supuesto instinto de permanencia genética propio de los animales, incluidos vosotros).
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Como ya indiqué en alguna entrada de las del inicio, allá por mayo de 2008 (cómo pasa vuestro tiempo), mi primer viaje, aparte del de coche que me llevó de mi lugar de nacimiento a lo que fue mi primera casa, lo hice en avión, como un marqués, de Barcelona a Madrid. En el aeropuerto de Barajas conocí por primera vez al feo de mi dueño y sé que en una cafetería de ese inmenso complejo me fue puesto el nombre que llevo. Desde entonces, ni he vuelto a subir en avión ni en tren ni en barco (la verdad es que mejor) ni, por supuesto, en nave espacial. Todo en coche o a pata, como mucho alguna incursión en el metro, pero ésta es toda mi experiencia.
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Música añadida: incluyo varios temas de Ben Harper, hasta ocho, un ser capaz de mantener intacto en su interior el contacto con algo primigenio que me atrapa. Entre los muchos temas que podría introducir, destaco 'Alone', 'Boa sorte/Good luck' (impresionante tema con Vanessa da Mata), 'High tide or low tide' (no menos impresionante, esta vez con Jack Johnson, un tema de Bob Marley), 'Excuse me, mister', 'Another lonely day', 'Opression', 'Burn one down' y 'Fight for your mind'.
1 comentario:
Cara de velocidad... a quién se le ocurre. Para eso tendrías, al menos, que ponerte frente a un ventilador y sujetarte las orejas con algo para que parezca que luchan contra el viento y entonces hacerte la foto.
No estoy de acuerdo con que los animales no mutamos nuestro rostro, no has oído eso de "cara de perro apaleado", con esa cara algunos hombres logran algo de las mujeres, pero suele funcionar sólo una vez. Y los gatos, los gatos, y especialmente la gatas, podemos mirar fijamente y... provocar muchas sensaciones, si a eso sumamos un caminar insinuante ya logramos lo que queremos, también podemos mirar y girar la cabeza y poner cara de indiferencia, de profundo desprecio. En esto último soy especialista.
Contigo probaría el mirar fijamente y caminar. Lástima que seas perro, estás muy guapo en la foto.
Kika
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