Aunque aún no parece propiamente una casa, un hogar, un espacio cómodo en el que crecer, que compartir, al que invitar... por lo menos ya no siento esa angustia inicial de los primeros días cuando me quedaba solo, aunque sólo fuese unas horas. No sé si es conocido el carácter dependiente de los animales, la necesidad de tener el referente del macho alfa (menudo me ha tocado a mí, pero es el que hay) y cómo se desorientan los instintos y en mi caso mi recién adquirida razón cuando éste falta (algo que para muchos podría ser considerado como una bendición). Sea como sea, uno ha de acostumbrarse a unos nuevos ritmos de soledad, reestructurar todo lo que conocía y adaptarse. No es lo peor, pero encima ahora me han cambiado los libros de sitio y he perdido el pelo de lectura de muchos de ellos con el traslado (uso un pelo en vez de un punto de lectura, por si las visitas). Es innata la capacidad de adaptación de los seres vivos, a corto y a largo plazo. De la misma manera que de una especie han de sucederse cientos o miles de generaciones para que un detalle adaptativo sea adoptado (pongamos por ejemplo el puto dedo pulgar prensil de los cojones (esto no es literal, sabemos que los cojones no tienen dedos, aunque quién sabe si sí tienen capacidad prensil)); a corto plazo, dentro de una misma generación, cada individuo ha de amoldarse a las situaciones que le propone el día a día. En este momento estoy, ya perdida la opción de haber llegado hasta este punto de la racionalidad con un dedo pulgar que me facilitaría enormemente la vida, trazando mi estructura mental en los renglones del devenir. Esto me ha llevado a abandonar mi actitud de rebeldía y dejar de mearme por las esquinas. Con esto mejora la salud mental de mi dueño.
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1. Lirios: Cuando mi dueño me puso el nombre, lógicamente no pensó en todas las opciones que hay. Él ha explicado en numerosas ocasiones que proviene, primero del mito griego (mira, él, que se las da de culto), y después de su adaptación, gracias al grandísimo Vinícius de Moraes, a la contemporaneidad y al contexto del Carnaval, lo que me dota de un apellido muy acertado teniendo en cuenta el color de mi pelo, que es el color que me define. De ahí que en mi ficha de identificación canina esté registrado como Orfeo Negro, con nombre y apellido o, cuando menos, dos nombres, por tocar un poco los cojones a mi dueño con eso de los segundos nombres. Y de ahí vengo, de que el tema de Luis Bonfa 'Mañana de Carnaval', con su otro título 'Sueño de Orfeo', sea uno de los favoritos de mi dueño, además de ser una de las mejores composiciones brasileñas que han llegado a mis oídos caninos (apunte: quería poner los títulos en su portugués de Brasil original, pero al teclado le resulta confuso combinar las vocales y el til, lo que en España ponemos encima de las enes para hacerlas eñes y que en portugués se utiliza para nasalizar las vocales). Pero es cierto que el conocimiento de lo que el nombre que uno lleva ha sido en la historia de la humanidad (me refiero siempre a la historia humana por ser la única que tiene un registro que hasta ahora tiene sentido, las diferentes señales de permanencia animal que pasan el umbral de las generaciones no son más que rayajas y arañazos en piedra u otros materiales que vete tú a saber si significan algo), le obliga a pensar en sí mismo. Ni te imaginas la de cosas que me sugirió, cuando supe de esta teoría (que no comparten todos los científicos), que un planeta (un protoplaneta, en realidad), durante la estabilización del sistema solar (estabilidad dentro del caos, siempre), había impactado contra una Tierra todavía en formación, seguramente blanda aún, quizá con la densidad propia del magma y puede que ya aún con una superficie en sus primeros momentos de solidificación. Y de qué manera evagué al conocer que, del resultado del impacto, surgió una masa de materiales que quedó atrapada en el arco de acción de la gravedad de la Tierra (un arco imperfecto, pues todo está relacionado y algo mayor, más atrayente (quizá sólo es la propia dispersión del universo), lleva a esa luna a alejarse indefectiblemente del planeta del que es satélite). Como ves, amiga Lirios, la astrología (pero la ciencia en general, la física teórica, sobre todo) y la poesía están conectados en el lado que no vemos.
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2. Kika: Te no conozco tanto que creo que ya sé cómo eres. No digo físicamente, eres una gata que aún no se ha descrito (¿qué llevas puesto?) y por lo que puedo comprobar también te ha ocurrido esta lucidez que no nos era propia. Eso me alegra, me da una perspectiva diferente a la única visión que me llega últimamente, que es sólo la humana. Bueno, y la mía, pero siempre hay que cuestionarse si uno está en el punto en el que debe estar. Como aún no te conozco, pero por si algún día eso ocurre, me pregunto si una gata puede adoptar el carácter de una perra cachonda.
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3. Marta: Aunque perro, tengo buena memoria, y una persona como tú resultará difícil de olvidar, por lo que no lo haré. He recibido la alegre noticia de que has, y habéis, sido padres. De un ser humano (no tengo en cuenta a los roedores, en concreto a los conejos), de un ser vivo. Ánimo y aprovecha todos los momentos que puedas para echar una cabezadita. Por otra parte, efectivamente, poco a poco voy haciendo mías calles y olores pues, por fortuna, mi dueño aún siente un poco de respeto por mí, si no lástima, y de vez en cuando me saca a pasear hasta acabar, ambos, reventados. Eso me da para ver y oler. Él no sé si se resitúa o no, pero parece que empieza a ver la luz dentro de un túnel que no comprendo. Gracias por tus buenos deseos.
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4. Anónimo de la ciudad de la Moral: He tenido que documentarme (mi adquisición de conocimiento no empieza, precisamente, por el fútbol (ni seguirá por ahí), y de este tema a mi dueño mejor no hablarle), para saber qué ciudad era ésa y ha sido, como casi siempre, la cultura popular la que me lo ha revelado. En mi vida ha tenido suficiente relevancia esta localidad que habitas como para sentir que es uno de los lugares donde mejor he estado y donde mejor me han tratado. La verdad es que mi dueño no me saca mucho por las Ramblas, pero tiene rápido el impulso para coger el coche y bajarse a la visita que toca, llevándome con él, eso sí, así que lo mismo un día os aparecemos por ahí.
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5. Núria: No sabes cuánto echo yo también de menos tantas y tantas cosas, por tanto las visitas están garantizadas (tampoco hace falta presionar mucho a mi dueño, pero yo por ahora le dejo hacer, no me quiero meter en esta parte). Sueño con un puf con mantita, con unas zapatillas en el suelo sobre las que apoyarme, me faltan sitios en los que ser el gos de sota, rutinas mañaneras de desayunos en los que siempre me cae algo, tus cuidados, mis espacios... (mis espacios, ¿quién los ocupará?) Hablemos de pintura, por ejemplo, de algo que no nos quiebre cosas por dentro.
1 comentario:
aiixxx...orfeo, tanto que te he criticado ya ahora me acuesto por las noches, extiendo la mano y no encuentro tu cabezota que por encima de las mantas se apoya en mi palma...Tu puf será siempre tuyo, tus mantas, tus trozos de currusco de pan (que ahora no se que hacer con ellos) tuyos son para siempre...vendrán nuevos animales, quien sabe, y recibirán mis cuidados de dueña humana y obsesiva...pero tu sitio no lo ocupará nadie jamás...ese hueco lleva tu nombre, tu olor, tu tacto...y tu compañía...
Espero que tu dueño te traiga de vez en cuando a hacer vermuts, a pasear, incluso que te deje quedarte a dormir una siesta conmigo, de las nuestras, de las de invierno...esas en las que nos cubría la misma manta y el mismo sopor maravilloso...te quiero, mucho, cosa, bonita tu, bonita, chancla, chincheta bonita....aixxx
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