Desde bien niño (el tema de las frases hechas lo dejaré para otro 'Ideas humanas sorprendentes'), desde bien cachorro, digo, ha habido algo que me ha llamado poderosamente la atención de los humanos. No de mi dueño, es cierto, pero sí de otros humanos. Veía cómo desarrollaban actividades como correr por las mañanas; moverse en bicicleta sin ir aparentemente a ninguna parte; ponerse unas ropas que no entendía por qué no sembraban el pánico estraterrestre entre los transeúntes; inscribirse a unos centros llamados gimnasios; gastar dinero en máquinas que luego quedaban arrinconadas incluso una bicicleta estática (¡una bicicleta estática!), que en ésa sí que sabías que no iba a ninguna parte; reunir, en determinados casos, a gente a su alrededor que miran cómo hacen lo que hacen, ya sea golpear una pelota (os encanta golpear pelotas) o dar vueltas a una pista; salían por televisión; se acostaban con mujeres (nunca entendí muy bien el sentido informativo de esta faceta); incluso competán en algo descomunal llamado Olimpiadas, Mundiales... Después comprendí que estaban haciendo deporte. Todos. Menos mi dueño.
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¿Por qué hacen deporte los humanos? Me resultaba extraño. Los animales no hacen, no hacemos deporte. Quiero decir de esa manera consciente. No quedamos para correr o echar un partidito. Por eso empecé a observarlo con mayor detenimiento (cuando me quedaba solo, claro, mi dueño no ve deporte) y pude ver, por las emociones que me transmitía, que había algo grandioso que se manifestaba en el deporte, sobre todo en el que se desarrolla de manera individual. Es un mensaje constante de superación, de disciplina, de visualización de un objetivo, de admiración ante los resultados. Parece que hay un momento en el que el ser humano dice: vamos a ver dónde está el límite. Y ahí están, buscando los límites, y algunos haciendo trampas para que perdure su nombre. Y lo hace. Como tramposo. Porque también se busca el límite de la competitividad, otro concepto clave en esta manifestación del ser humano. La competitividad, no sé por qué, es un término que crea bastantes complejos, cargos de conciencia, culpas... lo mezclan con la avaricia o la codicia, no sé... se confunden.
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Por otra parte, me da un poco de miedo la repercusión social del deporte, esa capacidad de movilizar la conciencia de tanta gente, de dirigirla manteniéndola ligada a través de una pasión, una emoción que no entiende de ningún tipo de razonamiento. Alrededor del mundo del deporte, en cualquiera de sus expresiones, aunque sean surrealistas (cosa que pasa en muchos, muchísimos casos), se centra la atención de la mayor parte de los seres humanos del planeta.
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Música incorporada: Janis Joplin: 'Ball and chain' (es un tema que hay que escuchar con mucha atención, hay que seguir su voz, si se puede hasta con el olfato, lo recomiendo), 'Mercedes Benz' y 'Me and Bobby McGee'.

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