Yo no sé qué ha pasado (bueno, sí lo sé, pero me hago el perro), pero de pronto estoy viviendo en otra calle de la misma ciudad, con la mitad de dueños que antes, haciéndome de pronto a un nuevo catálogo de olores y rutinas, echando terriblemente de menos las y los de antes, el calorcillo de mi puf, las atenciones de mi dueña (de lejos de mayor calidad que las de mi dueño, con quien me he quedado) y sin saber qué será de mí, de nosotros, que no sé quién es más perro. Vivo ahora en una casa que sólo tiene paredes, además de cajas que casi llegan al techo si no están haciendo de mesilla o apoyapies, sillas que hacen de mesa supletoria y una cama que se ha ido montando a cachos, gracias al cómodo futón de Cris, al somier en perfecto (casi) estado que se encontró Riqui, con sus patas y todo, y que tiene por almohada unas toallas envueltas en cubrealmohadas (pero dentro hay toallas, en alguna de esas cajas se encuentra la de verdad). Además, la casa tiene ventanas, a través de las que entra una intensidad de luz que llena todo el salón y que recoge la intensa paz que transmite el espacio interior de una illa, o manzana, de éstas tan características del Eixample que diseñó el señor Cerdà hace ciento nosecuantos años, aunque no exactamente de la manera en que él lo había deseado.
.
No quiero explicar lo que me ha costado (recuerden que no dispongo de dedo pulgar) hacer una copia de las llaves esta mañana, mientras mi dueño aún dormía, y, cuando se ha ido a hacer unas compras, coger el ordenador y acercarme al más cercano bar con zona wifi de mi casa, hacerme entender por sus propietarios orientales y poder por fin escribir unas palabras de desahogo.
.
A ver qué serie de cosas determinan mi vida a partir de este momento.
2 comentarios:
te envío en la distancia una rascadita bajo las orejas. Espero que te adaptes bien a tu nueva vida.
Besitos a tu amo. Si necesita una flor, sólo tiene que avisar a mi floristería.
Orfeo
¿Ya te hiciste pis en todos los rincones? si te falta alguno, hazlo! y verás cómo te quedarás de cómodo y te sentirás en casa.
Te debo un regalo, creo que ya podrían ser dos, ha pasado ya un año? Me gustaría hacértelo llegar, un nuevo puff, por ejemplo, para que sueñes conmigo. Pero estoy muy lejos, quien sabe un día me dé maneras y lo logre.
Un miau muy cariñoso.
Kika
Publicar un comentario