Gracias, Lirios, Kika y Cucu, por vuestra fidelidad a la inconstancia. Gracias por el apoyo en estos momentos de cambio, difíciles, lo juro. Conociéndoos o sin conoceros, qué gusto que haya respuestas a voces que uno cree que lanza en el desierto.
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Gracias, pues, Lirios, por la rascadita tras las orejas. Ya le diré a mi dueño que te llame.
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Gracias, Kika, por ayudarme a hacerle entender a mi dueño que los pises que me estoy haciendo estos días y que generan algunos coscorrones son necesarios. Así como él monta estanterías, yo defino mis territorios, ¿no? Veo que tienes en mente lo del regalo (creo que se había mencionado algo de alguna hembra, ya ves, hay cosas que uno no puede olvidar) y, sí, podrían ser dos: el pasado 1 de abril cumplí mi décimo aniversario. Un puff me ayudará a soñar, sin duda, quién sabe si en gatas que vienen de lejos.
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Gracias, Cucu. Cierro los ojos y cuento a la de 3.