miércoles, 10 de febrero de 2010

Días de lluvia

Hoy ha dejado de llover. A cambio han puesto frío, pero el cielo descubierto y, lo mejor, el suelo maravillosamente seco. El frío no me preocupa, parece que esperaré a la primavera para cortarme estas lanas, pero creo haber comentado en como mínimo una ocasión que detesto el agua.
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Los días de lluvia no me apetece nada salir a la calle. Ni a mear. Cuando salgo del portal me pego a la primera pared a la derecha que encuentro (una manía, salir de casa a pasear casi siempre por la derecha) y me muevo como una cucaracha adherido a esa pared, ese bar, ese portal, esa tienda de pequeños elementos relacionados con la electricidad, ese garaje, esa empresa de nunca he sabido qué, ese portal, esa pared que sigue, la tienda de verduras, otro bar, una droguería o algo, el restaurante Il Signore, la joyería, laaa pared laaarga, otro portal, otro garage, o dos más, ya no sé, porque aquí ya ha empezado a haber árboles y no sé qué tenemos los perros con los árboles, pero, mira. Y, bueno, en fin, me vuelvo a meter a casa. Si mi dueño no me fuerza a veces consigo no llegar ni al primer garage. A partir de éste comienzan zonas en las que no hay cornisas ni balcones que creen tramos secos junto a la pared, siempre se ha de adentrar uno un poco en ese suelo asqueroso y mojado. Mi dueño dice que voy de puntillas, o que parece que me queme el suelo, pero él lleva botas, el muy imbécil, qué me viene a decir.
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Breve reflexión al margen de la cucaracha: La cucaracha. Qué ser. Aún no he sabido definir si se encuentra más allá o más acá del ser humano.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya vendrán días de sol, Orfeo.
Un mimo gatuno.

Kika

Anónimo dijo...

Tranquilo k la primavera esta a punto de comenzar...
Cierra los ojos y Cuenta conmigo a la de 3
1, 2, 3

CUCU