viernes, 20 de noviembre de 2009

Recuperé la pelota


Se me había ido la pelota, por eso no era capaz de dar pata con bola durante todo este tiempo.
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También recuperé la que perdí en las vacaciones, la azul.
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Pero lo primero que tengo que hacer es felicitar a mi dueña. Me avergüenza un poco hacerlo cuando han pasado más de dos meses, pero no quiero esperar al próximo septiembre para felicitarla por éste y por el otro, me daría más vergüenza eso. Así pues, adorada dueña, felicidades. Sé que mi salud y mi bienestar general dependen en gran medida de tu labor, me siento orgulloso de tenerte como uno de los pilares regidores de mi destino. Por eso la felicidad que te deseo.