Amor. Son increíbles los humanos. Acostumbrados a construir, a inventar, comenzaron a poner límites a todo lo que se cruzó por su mente. La necesidad de definición llevó a crear complejas estructuras mentales que derivaron perniciosamente en nomenclaturas para lo que no lleva nombre, ya de serie. Amor. Quizá lo primero fue sólo una querencia animal hacia lo otro que hace perdurar la carga genética. Después se pensó en la atracción y seguramente ésta trajo el afecto. Después se instauró un gran significante: Amor, la más amplia proyección del afecto y quién sabe qué más.
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Como no podía ser de otra manera, dadas sus historias, las Iglesias se encargaron de definir e imponer lo que es el amor a dios, el amor al prójimo y luego a la prójima (hablo desde mi formulación de macho, es aplicable a todo género o tendencia) y crear una cosa descabellada que es el Derecho Canónico Matrimonial, entre otras cosas, en el caso de la Iglesia Católica, algo que se ha extendido hasta tal punto que domina el desarrollo natural de las sociedades.
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Las voces humanas que dictan los estatutos de las religiones han impuesto otro modo de Inquisición, condenando a los que se forjan fuera de los límites que establecen a vivir una suerte de ostracismo que, parece, se va eliminando poco a poco, aunque quedan muestras más que claras de la violencia que supone la determinación de lo que es el amor, los deberes, las sumisiones vergonzantes dictadas por bocas que, ignorantes, hablaban por boca del diablo.
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Nada hay más antinatural que la unión hasta que la muerte separe, hay muy pocas muestras en la naturaleza de lo que se ha llamado fidelidad y la propia química del organismo animal (humano también, por tanto) va en contra de esta idea.
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Algo tan vasto como el concepto de amor, ¿por qué limitarlo, con lo enriquecedor que es?
6 comentarios:
¡Amémonos, Orfeo!!
Kika
Hagámoslo, pues, pero lejos de los dictámenes. Que no haya exámenes al cabo. Qué bueno volver a saludarte.
Parece ser, Orfeo, que tu existencia animal no te deja ver más allà del discurso que tu dueño defiende desde que nos conocemos. Parece ser que has llegado a la conclusión de que el amor,tal como lo entendemos los humanos no es natural, y que la palabra "amor" significa demasiadas cosas malas que la iglesia nos ha inculcado. Aunque pasamos muchas horas juntos,sólo oigo tu voz en este espacio, permíteme pues que te de mi opinión:
Los seres que defienden, como tu, que el amor tal como lo conocemos, éste con límites y para siempres,el que tiene obligaciones y deberes, no es natural,suelen tener razón, pero también son grandes cobardes incapaces de adaptarse a una forma de amar que, muy a menudo, a ellos les aporta muchas satisfacciones, aunque lo olvidan.
Espero que no te pase nunca a ti,Orfeo, si no un día vas a comprobar que estás muy solo, y lamentarás no haber sido capaz de adpatarte a las circustancias.
Amar, lo que significa realmente amar, tiene los límites dónde empiezan los del ser amado.
Este... que soy una gata... y vivo muy muy lejos. Sé que nunca nos encontraremos Orfeo, salvo en espacios como este.
Lo siento, por todo.
Kika
No te preocupes, Kika, nada que ver contigo o tus intervenciones. Se mantienen a la vez distintos diálogos, entre varias personas y perros y de todo, y a veces parece que van al hilo de lo escrito por otro y no tienen nada que ver. Así que no te preocupes.
¡Uy! Qué susto he pasado. Pensé que me engañabas, que en realidad no eras virgen. Y es que pensar en ello me provoca un poco de...
Kika
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