Azar. Este concepto es revelador. Lo tuvo que ser para los humanos en algún momento lejano en el pasado lo mismo que ahora me ocurre a mí, que vengo de la inconsciencia animal. Yo no sabía que existía y ahora el mundo es doble.
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Azar. Un concepto que, pese a existir sólo como una utopía, una idea bonita, abre de par en par las puertas de la imaginación. No en vano la casualidad, afluente del azar, estimula hacia la investigación. Se busca el desencadenante. Frente al acontecimiento de lo improbable se experimenta una ligera trascedencia. El momento en el que ocurre avisa de que el instante está cargado de conexión con la rueda del mundo.
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Esta noche, al llegar a casa, mi dueño encendió el ordenador. Se puso música, como hace con frecuencia, reproduciendo todos sus archivos musicales en orden aleatorio. Mientras se cargaban los, tal y como comprobó después, 1.025 archivos en el reproductor de música, mencionó un tema en concreto. Lo dijo así, flojito, como hablan los humanos a veces cuando están frente a un ordenador. Cuando terminaron de cargarse los archivos, el primer tema que sonó fue precisamente el que había mencionado. No está mal la puntería entre 1.025 archivos.
1 comentario:
Je, supongo que tu amo tuvo un momento feliz, verdad??
Me gusta mucho que hayas vuelto, y más aún con este post, porque creo que la casualidad está infravalorada.
En mi caso, no sería la misma si no fueran por las estupendas casualidades, fruto del azar, que me han modificado a su antojo. Y yo encantada.
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