Mi dueño está, digamos, obsesionado con la exactitud geográfica. Cada vez que alguien yerra en la indicación de algún punto cardinal no puede evitarlo y corrige la trayectoria. Desde el primer momento en que pisa un sitio nuevo, su inmediata ocupación es hacerse con el norte. A partir de entonces, ya va más tranquilo. Y se pone con el callejero.
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En el cuarto de mi dueño hay cuatro planos, cuatro mapas (siendo rigurosos: un mapa y tres planos). Uno de Catalunya (el mapa), con todas las posibles divisiones, señalizaciones, vías de comunicación, nombres hasta hartarse...; dos de Barcelona, uno de la ciudad, calles y esas cosas y el otro igual, pero con las estaciones de Bicing; y el último, del barrio. Y pone una chincheta donde aparca el coche.
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El mapa de Catalunya tiene señalizados hasta nueve puntos, con alfileres, sitios en los que yo también he estado, que van desde los Pirineos (Vall de Núria i Maçanet de Cabrenys) hasta las Terres de Lleida (Altet); zonas de costa, desde Palamós a Alella; el Montseny, Terrassa, un pueblo del Penedès... Espero que sigamos visitando sitios.


