miércoles, 17 de diciembre de 2008

Y hablando de cacas

Es increíble de todo lo que se entera uno sin preguntar. Las personas se cuentan su vida entera y en muchos casos a la ligera. Y cuando ya se conocen mucho y se saben lo del otro o no se conocen pero no se interesan o ya se conocen mucho y encima no se interesan, entonces se cuenta la vida de las otras personas. A saco. Con comentario al margen.
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Huyendo de este tipo de oscuras temáticas, del mismo modo en que uno se entera de cosas sin preguntar se encuentran cosas sin buscar. En los muchos paseos que doy por las calles, además de pises y cacas me intereso por otras cosas. Veo todo lo que está en el suelo, lo mismo que ven las asquerosas palomas cuando caminan, y a veces doy con hallazgos: una pelota, comida, páginas sueltas de algún periódico, alguna cosa parecida a un palo, un palo, monedas, hachís... Yo las monedas y el hachís no los uso, pero siempre alguien lo acaba recogiendo del suelo.
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Pues bien: siempre que me encuentro algo, algo valioso en cualquier sentido y que encima no busco, me digo: "si esto es así, sí que debe de ser fácil dar con lo que uno busca". Y mira que a mí me da igual, porque yo soy un perro de ciudad y de dueños y a mí donde me lleven, no me importan los lugares, sinceramente, yo ya me apaño. Pero lo pienso, no sé por qué. Supongo que después de tanto leer el lenguaje de los humanos (la verdad es que a día de hoy hay pocos libros escritos por perros) formulo sin querer pensamientos que les son propios. Yo creo que también por eso ladro poco. Me aburre el lenguaje de los perros y no puedo expresarme hablando en el de los humanos. Soy un transanimal, a la manera transexual: vivo en un cuerpo que no me corresponde, pero encima es un cuerpo de otra especie.

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