domingo, 28 de diciembre de 2008

Abajo el Alzheimer (dedicada a la gata Kika)

'Abajo el Alzheimer' es la canción que suena ahora la primera de esta lista que he puesto aquí a la derecha. Es una monumental canción de Javier Krahe, resumiendo gloriosamente sus cien amores, que eligió Enrique Morente para el audio-homenaje que se hizo a Krahe en 2004, titulado '... y todo es vanidad'. La letra, sin desperdicio, se suma a continuación:

Sí que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores.
Aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no memoria.
Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden las cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.
Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso,
incluso una suite en el Waldorf Astoria.
Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.
Descuéntame uno y van treinta y cuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro,
ocurre que es que no tuve escapatoria.
De cinco minutos, de media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
por el via amoris de mi real gana.
Cada uno su cruz y hoy la mía es de gloria.
Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.
Y van ochenta y casi me olvido la lluvia
mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca, y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victoria.
Y a las seis menores, aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.
Las ocho que faltan las guardo en secreto,
que yo fui Montesco y ellas Capuleto
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.
Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y, si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria...

domingo, 21 de diciembre de 2008

Condo Fornondo Sótomo osobo polotó.

Veo estos días en la tele y leo por Internet que Nash acusa a Sanidad de herirle en lo profesional y adaptarle sin autorización, en lo profesional, también, claro, pues el tema musical que rige el anuncio del Ministerio 'Yo pongo condón' (a mí no me gusta) tiene como claro referente su tema 'Efectos vocales' y el hip-hop, desvirtuado en el anuncio, dice Nash. En youtube seguro que daréis con ambos, aunque el Ministerio emite el suyo y Nash, en su myspace, tiene a disposición el tema.
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Yo me digo, tú no te metas en temas de humanos. Porque si te metes en temas de humanos acabarás, tú que tan poco sabes de humano, diciendo tonterías. Aunque tampoco debe de ser muy raro que, si compones una letra sólo con la letra o, aparezcan palabras como "condón", o "pongo", "bombo" e incluso "bombón", aunque dé repelús oírlo cantar. Es lenguaje de la gente joven, ¿no?, la que usa los condones, y mal, o no los usa.
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Todo este tema me trae a la cabeza una imagen tenebrosa. El rapero Nash, de pequeño, tirando a gordo, no sé por qué, repitiendo obsesivamente un tema de campamentos que a mis dueños, en extraños ataques de nostalgia, les he oído también cantar, por separado o juntos, y que recordaba aquellos tiempos de "Cuando Fernando VII usaba paletó"; este tema somete al cantante al interesante reto de repetir sin equivocarse la letra de la canción utilizando sólo una vocal cada vez, comenzando generalmente por la a, siguiéndola como es de esperar la e... Y así hasta la u.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Y hablando de cacas

Es increíble de todo lo que se entera uno sin preguntar. Las personas se cuentan su vida entera y en muchos casos a la ligera. Y cuando ya se conocen mucho y se saben lo del otro o no se conocen pero no se interesan o ya se conocen mucho y encima no se interesan, entonces se cuenta la vida de las otras personas. A saco. Con comentario al margen.
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Huyendo de este tipo de oscuras temáticas, del mismo modo en que uno se entera de cosas sin preguntar se encuentran cosas sin buscar. En los muchos paseos que doy por las calles, además de pises y cacas me intereso por otras cosas. Veo todo lo que está en el suelo, lo mismo que ven las asquerosas palomas cuando caminan, y a veces doy con hallazgos: una pelota, comida, páginas sueltas de algún periódico, alguna cosa parecida a un palo, un palo, monedas, hachís... Yo las monedas y el hachís no los uso, pero siempre alguien lo acaba recogiendo del suelo.
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Pues bien: siempre que me encuentro algo, algo valioso en cualquier sentido y que encima no busco, me digo: "si esto es así, sí que debe de ser fácil dar con lo que uno busca". Y mira que a mí me da igual, porque yo soy un perro de ciudad y de dueños y a mí donde me lleven, no me importan los lugares, sinceramente, yo ya me apaño. Pero lo pienso, no sé por qué. Supongo que después de tanto leer el lenguaje de los humanos (la verdad es que a día de hoy hay pocos libros escritos por perros) formulo sin querer pensamientos que les son propios. Yo creo que también por eso ladro poco. Me aburre el lenguaje de los perros y no puedo expresarme hablando en el de los humanos. Soy un transanimal, a la manera transexual: vivo en un cuerpo que no me corresponde, pero encima es un cuerpo de otra especie.

martes, 16 de diciembre de 2008

Cosa pequeña al principio

Cuando nací yo era una cosa pequeña, peluda, muy negra y con cara de tonto. Muy tierno todo, de arriba abajo. Curiosamente nací en Barcelona, ciudad que habito en la actualidad y cuyo callejero me conozco como las almohadillas de mi pata. Mi segundo viaje (el primero fue en coche) fue en avión. Llegué al aeropuerto de Barajas con mi cara de tonto y mi cabeza pequeña torcida, cara de incomprensión, sin ponerme en el suelo casi y sin saber, cuando el casi. De allí a Salamanca, de nuevo en coche, mi tercer viaje.
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Todo esto se lo he oído contar en varias ocasiones a mi dueño. Mis recuerdos son lo que él me cuenta cuando se lo hace a otros y yo estoy presente. Salvo para algunas cosas, no tengo memoria. Es lo malo de los perros. Otros ni siquiera saben que no tienen memoria.
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Desde el principio he determinado en parte la vida de mi dueño, le he modificado en ciertos sentidos y obligado en otros a cambiar si queríamos convivir juntos. Él es más grande y yo más indefenso, eso también define aspectos de nuestra relación. Pero este tío recoge cacas del suelo y las mete en una bolsa.
Por descontado, la gente que ha rodeado a mi dueño en estos años, sobre todo en la esfera íntima, ha experimentado y experimenta asimismo un viraje en determinados hábitos. Ánimo. Mi dueño lo dice, dice "soy con sidecar". Esto no anula un enorme amor animal por todo su entorno, eso he de dejarlo claro también.