miércoles, 27 de agosto de 2008

Una canción, link

Sé que he dejado bastante tiempo sin actividad este espacio. Suficiente para hacer perder la poca costumbre de pasar por él a los pocos perros y a la poca gente que la pueda llegar a visitar. Para qué entrar en detalles. Uno escribe cuando quiere o cuando puede. Cuando quiere.
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Ahora he puesto en el blog un reproductor de música, que puede parar cuando uno quiera. A la derecha, según se mira. Me he hecho una lista. Es una lista de temas humanos seleccionados por un perro. El perro soy yo. La música, irá llegando, con sus razones de ser. Los temas los he ido heredando de mis dueños y personas a las que visito en sus casas. No tengo acceso a las bibliotecas, no tengo sueldo y mis dueños no me van a comprar discos. Por ser perro. Una creación como la música tiene que estar a merced de todo ser vivo. Aunque la hayan creado ellos, o descubierto, la música es de una perfección, se implica tanto en el instante presente, que extrae una respuesta de todo lo que sea mínimamente reactivo a la información que llegua de fuera; ha de ser de todo lo vivo. Gracias, humanos.
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El primer tema que he introducido es un link (pulse aquí). No, es broma, es un link que se abre en mi memoria de perro, un tanto errática. Por eso es tan importante este tema, es pasado vivo. Son unas escenas guardadas en un frasco que se destapa y que fuera la canción; unas personas que ya no están casi nunca aparecen, casi físicas visitando el interior de la cabeza, con la misma luz, es verdad, todo iluminado como aquel día... recuerdo que hacía viento. Y lo recuerdo y lo noto. Se van proyectando entre las paredes y mis ojos otras escenas, ya montadas, sin lo accesorio, otros días en que sonó está canción. Una noche en el Birdland, por ejemplo, allá en Salamanca, la pidió o la puso Leire para entrar en trance. Súper Leire. Yo no concía esta versión en directo.
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Nina Simone canta Don't let me be misunderstood.

Baby, you understand me now
If sometimes you see that I'm mad
No one can always be an angel
When everything goes wrong you see some bad
but I'm just a soul whose intentions are good
Oh, lord, please, don't let me be misunderstood
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You know sometimes I'm so carefree
With a joy that's hard to hide
Most of the time all I have is worry
And then you burn to see my other side
But I'm just a soul whose intentions are good
Oh, lord, please dont let me be misunderstood
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If I seem edgy
I want you to know
I never mean to take it out on you
Life has it's problems
I got more than my share
That's one thing I never wanna do
Because I love you, baby
I'm just human
I have faults like anyone
Sometimes I think I spend the rest of my life regretting
Some simple thing that I have done
But I'm just a soul whose intentions are good
Oh lord, please dont let me be misunderstood.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con lo a gustito que estaba yo en el Más Allá. Y llega el gato de Cheshire (es que en el trasmundo nos llevamos bien los perros y los gatos, no os extrañe tanto) y me dice, con su sonrisa un tanto bobalicona (que es que el hecho de que nos llevemos bien no significa que uno no se dé cuenta de lo bobalicón que es el otro), que hay alguien en el Mundo de Más Acá que está suplantando mi identidad en el blog de Orfeo Negro. Que encima el estafador se hace llamar Trosky, en vez de Troky (o, ya puestos, Trostky a lo ruso, ruso), y que cuando le pillan al malandrín en su error (menudo perro que no sabe ni deletrear su propio nombre) aduce que es que él en realidad siempre se quiso llamar así, "en vez de Troky". Sandeces.

Así que he tenido que volver al mundo de los vivos para decir que YO SOY TROKY. El auténtico. Y siempre me encanto mi nombre. Sobre todo, porque era divertido ver cómo los humanos, tan listos que se creen ellos (especialmente si "son de Ciencias"), a menudo no sabían ni aprenderse cinco letras tan sencillitas como esas: Troky, y nada más.

En fin, lo bueno que ha tenido este intento de suplantación identitaria por parte del falsucho "Trosky" es que me ha otorgado la ocasión de leer las cosas de mi congénere Orfeo. No tuve ocasión de conocerle en el Mundo del Más Acá (morí, y mira que tardé en morirme, antes de que él naciera). Pero ahora que lo leo la verdad es que lamento seriamente el que no hayamos coincidido: lo bonito que hubiera sido (oh, cuando yo aún tenía cuerpo) que me oliera el culo una y otra vez cuando nos encontráramos en el Pasaje de Carmelitas (no, el de Tráfico no, el otro, el que queda más abajo).

De modo que a partir de ahora trataré de pasarme de vez en cuando por aquí, tanto para saber más del crack de Orfeo, como para vigilar que no vuelva ningún timador a suplantar mi personalidad. Que sé que la tengo atractiva (la personalidad, digo), pero lo siento, es sólo mía (bueno, y un poco de mi antiguo posesor, mi antiguo dueño; quien, por cierto, me tiene un tanto preocupado de unos días a esta parte, desde que descubrí que se había ido a Boston a matricularse en un curso de danza...).

Lirios dijo...

Hola Orfeo! me gusta mucho este acompañamiento musical q ue nos has puesto, y que conseguirá retenerme en tu blog más tiempo del necesario para leerte.

Por cierto, y hablando de buena música, te recomiendo, si no has tenido ocasión, que veas la película ONCE. Yo la he descubierto hace unos días, aunque tiene algo más de tiempo, y me tienen enganchadas las canciones. Si tus dueños son tan amables de ponertela, creo que te gustará.

me alegro de leerte de nuevo. Espero que el verano no te haya hecho pasar demasiada calor. Besitos!