jueves, 5 de junio de 2008

Palomas y negros

En la plaza de Catalunya, en el centro mismo de Barcelona, hay muchísimas palomas, ratas con plumas transmisoras de todo tipo de enfermedades que los niños inocentes se dejan posar en el cuerpo mientras comen de ellos migas de pan que les han suministrado sus inconscientes padres. Basta dar una palmada para que salgan volando, aunque luego vuelven al sitio donde estaban. Eso mismo ocurre con los adultos varones negros que venden ilegalmente bolsos en las inmediaciones. Pasa un poli (sólo se asustan de la Guàrdia Urbana) y salen volando; segundos después ya están otra vez en su sitio. Les prefiero a las palomas.