miércoles, 14 de mayo de 2008

Una norma: No fiarse de los periodistas

Fotografía: Página 3 del ADN de Barcelona del jueves 27 de septiembre de 2007.

Cuando me quedo en casa solo, hecho que ocurre con bastante frecuencia, una de las actividades que realizo a solaz es la lectura de los periódicos que acumula mi dueño en su despacho. Alguien tiene que leerlos, digo yo. Si bien encuentro siempre la dificultad del paso de página, dada la ausencia de pulgar, el tiempo me ha hecho desarrollar las herramientas para desenvolverme en diferentes terrenos. Ésta es una dificultad de nivel 1 (sobre 10). Hojeando uno de los diarios ('ADN Barcelona', del 27 de septiembre de 2007), llamó mi atención una noticia en la que una maltratada no podía pagar los costes del abogado de oficio que aceptó pensando que era gratis (sólo lo es cuando uno no es solvente) en el juicio contra su marido. Leyendo con más detenimiento, descubro que la protagonista es nombrada como M. T. y, tras estas siglas, entre paréntesis, la redactora añade: "cuyo nombre prefiere no revelar". Sin embargo, al fijarme en la fotografía, en cuyo pie de foto reza: "La víctima. M. T. leyendo una de las denuncias interpuestas contra su ex marido...", descubro algo que me alarma.
Miro la imagen y descubro que, efectivamente, es una denucia de la víctima, que señala con el dedo uno de los párrafos del inconfundible papel del juzgado. En esta fotografía, un poco por encima del dedo de la víctima cuyos apelativos prefiere no revelar, podemos desentrañar el misterio de su nombre, sus dos apellidos, su lugar de nacimiento, día, DNI y que sus padres se llaman Victoriano y Dolores, además de poder visitar su hogar (dirección completa), así como llamarla a través del teléfono móvil, que consta con todos sus hermosos nueve dígitos.
Aunque sé que es la profesión oficial de mi dueño, no os fieis de los periodistas en temas importantes, porque a veces son unos cabrones, y otras se despistan, y quizá a nadie se le ha ocurrido emborronar esa parte del pliego judicial de la fotografía o a la periodista se le olvidó avisar a M. T. de que le iba a hacer tanto caso como refleja la noticia de apertura de este diario, aquel día.

2 comentarios:

mendoza dijo...

PERO BUENO, muchas gracias, me preocupa, quien es el ser al que perseguia ese casi nunca llamado antonio.

anatemaos dijo...

La víctima, que es el nombre que hay que darle y no otro, ha decidido, a modo de venganza, supongo, dedicar una parte de su existencia al mundo de la política. Construimos entre todos, desde pequeños, a los políticos. Mecachis.