(Fotografía: Comida, punto cardinal. Yo en San Juan de Alicante)Un tópico: Ser perro tiene sus ventajas y sus inconvenientes. De las ventajas, quizá la más envidiada por los humanos sea la de poder lamernos los genitales. De los inconvenientes, que no tenemos pulgar. Y dale.
Entre las ventajas más deliciosas se encuentra en los primeros puestos la ausencia de preocupaciones, algo que para los humanos es sinónimo de o va unido a la ausencia de inquietudes. Pero el mundo ofrece a la raza canina cuatro puntos cardinales: comida, cópula, territorio y reposo. Cuando están definidos y dados por ciertos y perdurables estos cuatro puntos, se abren las puertas del juego, el deporte, el ejercicio. Y, aunque no lo crean, una vez satisfecho todo lo anterior (que a veces pasa, no muchas), el perro descubre que tiene capacidad para la lectura de la lengua humana y por tanto para su interpretación, aunque no para su reproducción. Cuando uno de los pocos dotados con este don intenta pronunciar palabras, lo más cercano que le sale es guau. Y qué cojones significa guau.
Revelando estas capacidades propias de tan escasos individuos me siento como un mago cabrón contando los trucos. Pero es que a veces en los juegos de magia es más sorprendente cómo se oculta al espectador la trampa que el propio truco.
11 comentarios:
NO, NO, NO,....
o es que no te lo ha dicho una y mil veces tu dueño,...
Por desgracia, espero verte pronto, por que a pesar de que te odio, reconozco que extraño al cabrón, calvo con pulgares al que acompañas.
La verdad es que mi dueño siempre comenta que en su vida había dicho tantas veces NO como a partir de que me tuvo a mí.
Le recuerdo que el odio es mutuo, y que si he respetado su integridad física ha sido por el respeto y la amistad con mi dueño...
NUNCA ME HABIA PARADO A PENSAR QUE SERIA DE MI SIN MI PULGAR...IBA A PONER ALGUN EJEMPLO, PERO SON TANTAS LAS COSAS QUE CAMBIARIAN!HABRIA QUE ADAPTARSE, PERO TODO SE PUEDE...LO DEL TEMA DE LOS GENITALES LO VEO ALGO MÁS COMPLICADO!.
NO SABIA QUE A PARTE DE HACER DE MALO EN CORTOS, LOS BLOGS ERAN OTRA DE TUS AFICCIONES.
NOS VEMOS!!
Querido anónimo: Efectivamente, poner ejemplos sobre lo que sería de tu vida sin tu pulgar nos llevaría demasiado tiempo... teniendo en cuenta que eres un humano. Mi vida está limitada en ese sentido sólo para actividades de humanos, pero no hemos de olvidar mi calidad de perro. Aún puedo pasar las páginas de los libros y, como ves, escribir en un ordenador. Con respecto a lo de los genitales, es realmente complicado para un humano llegar ahí abajo, pero para eso, si eres macho, tienes el pulgar que yo no tengo.
Con respecto a lo de los cortos, sé a qué te refieres, pero creo que te equivocas, me confundes con mi dueño, algo que no es la primera vez que pasa.
Saludos, en cualquier caso, seas quien seas.
Hola Orfeo,
Mi nombre es Trosky y tb soy un perro. Creo que no llegamos a conocernos, por que me fui al cielo de los perros antes de que tu aparecieses. Ahora te escribo desde allí, con ciertas dificultades porque tampoco tengo pulgar...
Yo vivía en esa ciudad del interior que ahora añoras, en concreto en el mismo edificio en cuyos bajos se ubica una cafetería en la que tu dueño se dedicaba a intercambiar cartoncitos de colores con otros individuos gritones...¿recuerdas ya?.
Creo que habríamos hecho una magnífica pareja.
Seguiremos en contacto a través de este blog.
Un saludo (esto GUAU),
Trosky
Querido Trosky (?).
Punto 1: Como a Dinio la noche a ti la muerte te confunde. Aunque aún no he llegado a la letra T de la GEL (Gran Enciclopedia Larousse) reconozco en el que dices ser tu nombre el de un célebre político ruso, asesinado con un piolet, y ni siquiera, porque éste llevaba una letra t más en su apodo. Te conozco, perro, he oído hablar de ti en numerosas ocasiones (seguido de risas muchas veces, he de decirlo), por lo que me atrevo a corregirte, recordándote que tu nombre era Troky, sin ese. Achacaremos el error a la recurrente ausencia de pulgar.
Punto 2: Gracias por confirmar que existe un cielo para perros, acabas de arruinar todas mis esperanzas de que después de la muerte no lo hubiese, o no hubiese nada, que en cualquier caso sería mejor. Espero que al menos haya un acceso para perros en el cielo de humanos (y espero que no me digas que éste no existe, que tras la muerte lo único que hay es el cielo de los perros), donde al menos podría ver una peli o leer alguna revista.
Punto 3: No creo haber dado en ningún momento la impresión de añorar esa ciudad de interior en la que ambos vivimos, más bien creo haber dejado claro que para un perro (éste, o sea, yo), una ciudad es la misma que otra, pero puesta en otro sitio. Sí recuerdo con agrado alguna de aquellas tardes, aunque me las pasaba atado a la pata de una silla, acosado por los gritos del tal Mendoza al que me une un intenso sentimiento de odio.
Punto 4: Difícilmente habríamos hecho una buena pareja, por las referencias que tengo de usted, perro, al menos por la parte física, pues me distingue el pedigrí; eso sí, intelectual y espiritualmente no lo dudo.
Seguiremos en contacto... Un momento... ¿estoy hablando con un muerto?
VALGAME DIOS,.....
el nombre era troqui,.... flipo que se pueda escribir desde el cielo y mira que me sorprendió que un perro escribiera en la tierra, pero lo del cielo ya me supera,...
De todos modo, yo prefiero gritar que sentirme miembro de cualquier tertulia en cualquier radio de este país, justificando por que yo siendo tan bueno, he perdido y tu tan malo me has ganado,...
afortunadamente conseguimos que tu dueño, el calvo cabrón, te dejara más de una vez encerrado en el coche y no dando el coñazo bajo la mesa.
Inestimado Mendoza:
Una vez superada la sorpresa (lo entiendo, a mí también me sorprendió), reconocerás que al menos tranquiliza saber que en el cielo hay tarifa plana. Eso sí, tiene que haber un router de la ostia, de calidad, digo.
No escucho la radio, tendría que ponerme pinzas encima de la cabeza para sostenerme las dos pedazo de orejas que la naturaleza ha otorgado a esta raza canina a la que pertenezco. Sólo escucho, eventualmente, Europa FM, y porque lo pone un vecino a todo volumen y me llega por el patio de luces. Si yo tuviese pulgar podría girar la ruedecita que sintoniza las emisoras y mi vida seguramente sería más rica (o no, a tenor de lo que dices). Pero de eso a preferir sentirse descendiente directo de un T-Rex...
Hola Orfeo! Qué gusto leerte! sobre todo después de mirar tantas veces tu cara y intentar imaginar las palabras que pasarian por tu cabecita. Lo llego a saber antes y te hubiera dado un teclado!
Eso sí, tan raro que parece, y al leerte veo claramente tu cara y tu boca moviendose al compás de las palabras. Y sin decir guau! No sé por qué te veo con gafas, ¿es que acaso se las has quitado a tu compañero de piso?
Ya era hora que una mente clara metiera un poco de serenidad en esta humanada.
Besitos a tus compañeros de piso, y un par de rescadas de tripa para ti.
Hola, hola... Por fin puedo hablar contigo. Hasta ahora sólo podía comunicarme a través de los ojos, pero como el cabrón de mi dueño me lleva peludo gran parte del año ni se me ven, de las cejas que se me quedan.
Como ves, lo que pasa por mi cabeza no dista mucho de lo de cualquier otras mentes... o sí, la verdad, porque hay cada humano cazurro...
Lamentablemente, aunque dotado de comprensión e interpretación, no puedo hablar y si pudiese yo creo que la lengua larga que tengo se me iría para todos lados y al final sólo diría tonterías incomprensibles... Al fin y al cabo como la mayoría de la gente.
Lo de las gafas ya me parece una deformación un tanto inquietante. De lejos no veo ni torta, la verdad, pero para leer y para internet ya me vale. No las llevo porque como no tengo pulgar no podría ponérmelas y quitármelas con normalidad.
Por otro lado, si se las quito a mi dueño... pobre, no daría pie con bola (daría menos pie con bola aún).
Agradezco que reconozcas mi aportación al desarrollo intelectual de la humanidad y, cómo no, los veranitos que me he pegado en San Juan y Alcoy (publicaré más fotos, seguro, ya que no las puedo hacer (de nuevo el pulgar, ¿cómo sostengo la cámara?)).
Unas cuantas lamidas por ahí, a unos cuantos...
La verdad que el habla no es tan importante. Mirar, la mirada, interpretar el brillo de los ojos...
Eso pienso yo Orfeo, y tú la verdad, que tienes unos ojos la mar de expresivos y bonitos.
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