Mi nombre es Orfeo Negro y mi número de identificación canina es el 0724098101220262. Sí, soy un perro.
Los humanos habéis determinado considerarme un perro de raza pequeña-mediana, un cocker americano. Nos caracteriza nuestro morro chato, nuestras manos grandes y nuestro rabo largo. Como se puede ver, soy negro.
Vivo en una ciudad, costera. Y detesto el agua. Profundamente. Salvo la de beber. Esquivo los charcos, hasta los lapos, y cuando llueve voy de puntillas; tiemblo ante una ducha y entro en pánico frente a una piscina, un lago, el mar... Por este motivo no me gustan las playas, y me molesta la arena entre las almohadillas de las patas, entre otras partes.
Por lo que sé, nací en esta misma ciudad, pero por circunstancias que ignoro, fui trasladado con apenas mes y medio a otra ciudad, ésta de interior.
Para un perro, siendo sinceros, una ciudad es la misma que la anterior. No nos engañemos, son cubos de casas unos tras otros, con deliciosas esquinas, vehículos de diferentes tamaños y rumores, gente... y olores, todo olores. Es difícil centrar la atención en otras cosas con tantos y tan intensos olores. Para un perro, una calle sería lo que para un humano un pasillo de una biblioteca o una librería.
Creo que he puesto un ejemplo minoritario, pero se me entiende.
Esto de que se me entienda, ¿no le da que pensar?
Tengo un dueño que dice que él es con sidecar. Soy con sidecar, dice, por mí.
Otra cosa que me dice siempre es que esto no puedes hacerlo porque no tienes pulgar. Menudo hijo de puta.
Los humanos habéis determinado considerarme un perro de raza pequeña-mediana, un cocker americano. Nos caracteriza nuestro morro chato, nuestras manos grandes y nuestro rabo largo. Como se puede ver, soy negro.
Vivo en una ciudad, costera. Y detesto el agua. Profundamente. Salvo la de beber. Esquivo los charcos, hasta los lapos, y cuando llueve voy de puntillas; tiemblo ante una ducha y entro en pánico frente a una piscina, un lago, el mar... Por este motivo no me gustan las playas, y me molesta la arena entre las almohadillas de las patas, entre otras partes.
Por lo que sé, nací en esta misma ciudad, pero por circunstancias que ignoro, fui trasladado con apenas mes y medio a otra ciudad, ésta de interior.
Para un perro, siendo sinceros, una ciudad es la misma que la anterior. No nos engañemos, son cubos de casas unos tras otros, con deliciosas esquinas, vehículos de diferentes tamaños y rumores, gente... y olores, todo olores. Es difícil centrar la atención en otras cosas con tantos y tan intensos olores. Para un perro, una calle sería lo que para un humano un pasillo de una biblioteca o una librería.
Creo que he puesto un ejemplo minoritario, pero se me entiende.
Esto de que se me entienda, ¿no le da que pensar?
Tengo un dueño que dice que él es con sidecar. Soy con sidecar, dice, por mí.
Otra cosa que me dice siempre es que esto no puedes hacerlo porque no tienes pulgar. Menudo hijo de puta.
1 comentario:
Hola Orfeo,
Me llamo Sheila y te conozco casi desde que llegaste a esa ciudad de interior a la que te refieres en el texto. Soy amiga de tu dueño, bastante amiga, aunque por circunstancias del destino, hace ya un rato que no le veo y por ende, tampoco te veo a ti...
¿Te acuerdas de mí? alguna que otra vez nos hemos encontrado en un bar con escaleras donde olía mucho a cerveza y a porros y donde la música que se escuchaba, al contrario que la mayoría de los bares, era bastante buena.
Casi siempre.
Tengo rizos y la cara redonda. Mi voz es aguda, mi piel blanca y creo que huelo a una mezcla de gel de baño y aceite hidratante. Seguro que tú podrías describirlo mejor.
Me alegro mucho de que hayas empezado a escribir este blog, ¡¡¡es genial!!! No sabía que te gustaba tan poco el agua, ¡vaya! qué diferentes somos, ¡¡¡a mí me encanta!!! y la verdad es que te envidio un poco por estar viviendo en una ciudad costera... sobre todo ahora que se aceca el veranito.
Pasarás mucho calor bajo esa mata de pelo negro ¿no? eres muy guapo tengo que decirte, así que puedes consolarte con eso cuando estés cocido ahí abajo.
Bueno Or' te mando un achuchón muy amoroso, sigue escribiendo por favor, y mima tú también a ese hijo de puta que te quiere a rabiar, y te cuida todos los días, sí, el del sidecar.
Pasaré por aquí a menudo para leerte. ¡¡¡¡Qué emoción!!!!
Muak!!!
Publicar un comentario