lunes, 5 de mayo de 2008

Pis y caca


(Fotografía: a punto de hacer caca en la nieve; yo, en el Vall de Núria, Pirineos).


Considero que tengo dos lugares donde hacer mis necesidades básicas: en la calle y en casa. No depende de mí la elección. Llega un momento en que las cosas se han de hacer, y yo soy un perro civilizado y mi relación con el entorno es armónica, pero todo tiene un límite. Así que soy sacado a la calle unas tres veces al día, perseguido por mi dueño, que va recogiendo en bolsas de plástico mis trocitos de caquitas, que de un ano tan pequeño como el mío no se piensen que salen fardos. Es cierto que a veces sorprende la cantidad, he llegado a cagar hasta ocho veces en un sólo día, pero por lo general extraigo tres piezas de una cómoda consistencia. Para animar la cosa, camino mientras cago, a veces trazando una circunferencia, y distribuyo mis heces en un amplio radio. Soy un perro al que le gusta distinguirse, o al menos distanciarse un poco de los demás miembros de mi especie, por eso llevo a cabo este tipo de acciones. Mi dueño afirma que cuando cago adopto la postura del Tiranosaurus Rex (ver foto), pero yo soy bastante menos ruidoso, bastante menos grande y, sobre todo, bastante menos extinguido.


Pensamiento al hilo: Estoy convencido de que un Tiranosaurus Rex mudo acojonaría igual que otro con su aparato fonador intacto.


Otro pensamiento: El otro día pasábamos mi dueño y yo por delante de un bar donde un perro esperaba a la puerta, atado, mientras su dueña perdía el tiempo y el dinero en una máquina tragaperras. El perro estaba a lo suyo, pero la señora no se daba cuenta de que también ella era una máquina, la que complementaba a la otra. Se come siempre más de lo que se caga. De la misma manera la máquina tragaperras siempre va a necesitar más de lo que va a dar. Es cierto que a veces da premios gordos, pero quién no se ha sorprendido ante una enorme cagada.


Frase del día: "Si no te gusta la opinión que tengo sobre ti, siempre puedes intentar mejorar". Ashleigh Brilliant.

3 comentarios:

mendoza dijo...

no estaría de más que te aplicaras el dicho de Ashleigh Brilliant.

anatemaos dijo...

Qué curioso, la frase ha activado un turno de aludidos.

Anónimo dijo...

Hola MOrfeo,
Soy Trosky...repito, TROSKY.
Creo que como bien decías, no nos llevaríamos bien tu y yo. A ti se te ve como un perro sumiso, que acepta el nombre que le quieren dar. Sin ninguna personalidad para decidir que es posible cambiarlo.
Yo sin embargo, a pesar de que toda la vida me han llamado Troky, siempre me he llamado a mi mismo Trosky, por eso de ser un poco rebelde.
Seguiremos en contacto.
Un corte de mangas,

TROSKY